miércoles, 5 de agosto de 2020

Capítulo 16 II Sexting +18

♣ El Encuentro ♣


Las cosas habían salido tal y como lo quería Peter, aunque si lo pensaba bien, salieron mucho mejor de lo que esperaba. Quizá aún era muy pronto para decir que estaba sintiendo una especia de amor, pero lo que sí estaba seguro, es que no podía pensar en un futuro sin Stephen. Muy cursi. Sí. Pero como este se lo había dicho alguna vez —y eso le hacía muy feliz puesto que le correspondía— ya eran parte de sus vidas el uno del otro, y se sentirían tan diferentes si se alejaran, si dejaran de hablar, si no se vieran, en el caso de Peter, si no lo volviera a ver. Esos días bastaron para darse cuenta de que lo que habían iniciado significaba mas de lo que pensaban, mas que el deseo y el placer, eso sólo podían descubrirlo después de su encuentro.

Luego de aquella conversación, y por supuesto, de aquel último mensaje que Stephen recibió de Peter, estuvo un tanto pensativo ante eso. Claro que, luego de algunas horas de sueño ya no siguió dándole vueltas al asunto. Al final, seguramente sólo era un simple comentario.

Además, al siguiente día muy temprano, lo despertaron con una llamada del hospital en la que le dijeron que debía ir enseguida por una emergencia. Así que, tampoco le quedo tiempo para pensar en Peter toda esa mañana y darse cuenta de que este aun no le contestaba su mensaje.

Por otro lado, el chico estaba tan entusiasmado por aquel día, ya que por fin había llegado su cita tan esperada. En un principio no había tomado en cuenta que su tía lo acompañaría a su revisión, así que tuvo que ingeniárselas para que esta lo dejara ir sólo. Y como si los astros se hubieran alineado a su favor, tampoco podía ir con él puesto que debía atender algo importante relacionado a su trabajo.

Ahora, lo único que le quedaba era esperar hasta las 2 pm. La esperaba se le estaba haciendo eterna, apenas y podía prestar atención a sus clases, y, además, estaba tan tentado en abrir el chat con Stephen, pero tampoco era obvio que no debía ¿Cómo se supone que respondería su pregunta? Los nervios le estaban traicionando y creía que no podría inventar algo bueno para su comentario. Tan sólo esperaba que Strange no sospechara, que su sorpresa siguiera de tal manera que cuando lo viera frente de él no pudiera creer que por fin había llegado ese momento.

Trato de prestar atención por lo menos a la ultima clase, ni siquiera había estado presente en el almuerzo, quizá sólo físicamente porque su mente estaba en otro lado. Su estado era tan obvio que Ned hizo hasta lo imposible por tratar de ayudarlo con su nerviosismo y ansiedad, aunque tampoco hubo mucho éxito.

El timbre sonó y Peter sonrió ante eso, definitivamente haber atendido a la clase le había favorecido mucho. Se levanto de su lugar y tomo sus cosas para salir del salón, su amigo iba a su paso conversando sobre el cambio tan radical que tuvo su aspecto al salir de clases, caminaron hasta donde debían tomar el autobús.

—Enserio, Peter. Estabas como un vegetal, creí que te había perdido

—Lo siento, Ned. Es sólo que… he esperado tanto esto, Stephen se volvió mas importante para mí de lo que imagine.

—Se nota, desde que lo conociste no has parado de hablar de él, creo que cualquiera daría por hecho que te has enamorado.

—No sé si lo este, lo que estoy seguro es que me gusta y mucho. Y espero que esto salga bien.

—Tranquilo, veras que sí. Tan sólo piensa positivo, además, si tú dices que él también siente lo mismo por ti, no tendría por qué salir mal.

—Cierto, quizá sólo estoy nervioso. En fin, ya debo bajar, nos vemos el lunes —dijo mientras se ponía de pie.

—Suerte, amigo. Y supongo que no necesito pedírtelo puesto que me contaras lo que pasó de todas maneras.

—Es cierto. Me conoces muy bien, y dalo por hecho —luego de haberse despedido y de que el bus se detuviera, Peter bajo de este y camino hasta el hospital.

Estando ya frente del gran edificio, se detuvo un momento viendo este, pensando que tan sólo lo separaban unos metros de él. Respiro profundo y cruzo la calle para adentrarse por la gran puerta de dicho sitio médico, caminando con calma hacia el elevador.

Las puertas se abrieron en el piso donde se encontraba la oficina de Stephen, se dirigió hacia al pasillo que lo conducía a este, caminando con calma aun cuando deseaba correr y entrar a dicha habitación, abalanzársele al mayor y besarlo como lo había deseado desde el día en que lo conoció. Pero se resistía, debía ser paciente, tan sólo era cuestión de unos cuantos metros más, los cuales se iban convirtiendo en centímetros dado los pasos que había dado y la cercanía que ya tenia de la oficina.

Se detuvo frente de la puerta, se suponía que debía entrar ya puesto que esa era la hora de su cita, quería pensar que debía hacerlo. Respiro profundo para luego tocar la puerta, escucho un fuerte “adelante”, por lo que abrió abrió la puerta y se asomó.

Visualizo a Stephen en su escritorio, revisando unos documentos, se veía tan concentrado que ni se había dado cuenta que ya había abierta la puerta. No podía negar que se veía muy bien en ese aspecto, la concentración en su rostro le sentaba tan bien, se veía muy sexy.

—Ho… hola.  Soy Peter y vengo a mi revisión por la confusión de la apendicitis y que termino siendo una infección. —Dijo el chico para atraer la atención del mayor.

—Oh sí, es verdad. Pasa y siéntate —le indico sin apartar la vista de lo que estaba revisando—. Discúlpame, me dieron esto a ultimo momento y debo revisarlo. Pero te puedo escuchar, así que dime ¿Cómo te has sentido?

Peter lo miro atento, se sentía mal por él, no le gustaba verlo tan apurado. Creyó que no debía de molestarlo en ese momento, se veía cansado, aunque como le había dicho alguna vez, él le ayudaba a sentirse mejor, así que quizá sí podía hacer algo para que se relajara— Yo… me he sentido bien… he tomado todas mis medicinas como debe ser y… Me siento mucho mejor.

Stephen asintió— Vale. Dame un minuto y te reviso.

El chico guardo silencio un momento, necesitaba hacer algo, no esperaba que cuando llegara se encontrara con que Stephen estaría bastante ocupado. Pasados unos segundos se puso de pie y se acerco a la puerta para ponerle el seguro, como le había dicho al mayor que haría, claro que esta vez un poco antes de lo esperado.

Justo cuando Strange termino de revisar esos documentos, levanto la vista y se encontró con que el chico estaba asegurando la puerta, fue cuando cayo en cuenta de que él era su chico, estaba haciendo justo lo que le había dicho que haría para que lo reconociera. Se sintió mal por no haberlo atendido como debía. Se le quedo viendo mientras este volvió a su asiento, pero antes de que se sentara, él se puso de pie para detenerlo, sus miradas se cruzaron, Peter estaba tan feliz de que se haya dado cuenta por fin que era él.

—¿De verdad eres tú, cariño? —dijo con una sonrisa.

—Sí, soy yo Doctorcito —correspondió el gesto.

—Lo eres, ya te reconozco mejor por tu foto. No sabes cuanto anisaba esto —se dedicaron una mirada más, para que luego Stephen rodeara su escritorio, deseaba romper con esa poca distancia entre ellos. Tomo al chico por el cuello justo cuando estuvo a centímetros de él y lo beso.

Por fin estaban frente a frente, ya no había necesidad de imaginar la cercanía, ya no era necesario para Stephen imaginarse el rostro de su chico, ya no estaba la duda de su nombre, de ese momento en adelante todo sería diferente y eso les encantaba a ambos.

Besar sus labios era lo que más deseaba, al por fin sentirlos creyó que no podría dejarlos nunca, había un toque tan especial en ellos que le encanto. Beso sus labios con esa ansiedad que tenia desde el momento en que el chico comenzó a seducirlo, de cierta forma, lo beso de tal manera en el que le demostrara que lo necesitaba mas de lo que creía, que no sólo lo supiera por sus palabras, sino que lo sintiera.

Ese beso fue lo que tanto esperaron, lo habían estado haciendo desde hacia bastante, y fue mucho más de lo que imaginaron. El movimiento de sus labios en un principio era ansioso, se movían un tanto torpe pero aun así encajaban bien, este se fue transformando a uno más tierno, pero con esa misma intensidad. Sus lenguas se rozaban de vez en cuando, lo hacían en el momento mas oportuno, era como si quisieran conocer a la perfección sus labios antes de explorar su cavidad bucal con sus lenguas.

Stephen se alejo un poco de él, apoyando su frente en la del menor, cerro los ojos y respiro profundo, queriendo recordar ese olor del menor— Sonara raro, pero siento que me estoy enamorando de ti —dijo en un suspiro.

—¿Tan bien beso? —dijo divertido, coloco sus manos encima de las de Strange que aun las tenía en su cuello, cerro los ojos de igual manera y disfruto de la cercanía del otro— Quizá tenemos más química de la que pensamos, o algo así.

—No lo sé. Pero me siento muy bien. Algo me has hecho, que enserio me encantas tanto.

—Quiero estar contigo Stephen. Te necesito. —abrió los ojos, apartándose ligeramente de él, levantando le vista, el otro imito su gesto, sólo que no se alejó más, encontrando con esos ojos cafés que le estaban volviéndolo loco.

—Y yo te necesito a ti. Ya no puedo esperar más.

Bajo sus manos hasta su cadera para acercarlo a él, volvió a atrapar sus labios metiendo enseguida su lengua en la boca ajena. Peter rodeo el cuello de Stephen con sus brazos, recibiendo gustoso su lengua, enredándola con la suya, degustando de esa combinación dulce y fresca de ambos.

Stephen mantenía su agarre firme en la cadera del menor, apretándolo a él con la intención de ir aumentando la excitación en sus cuerpos. Poco a poco las fue deslizando para tomar a Peter por los muslos y alzarlo para que este enredara sus piernas en su cintura. Se dirigió a la camia que tenia ahí, la cual era lo suficientemente alta para poder tener a una buena altura a su chico. Y así fue, al momento de sentarlo ahí, lo tuvo casi a su altura.

—¿Me vas a dejarte hacer lo que quiera? —dijo separándose un poco de sus labios.

—Creo que yo también debería hacer algo por ti, el estresado eres tú.

—Es verdad, pero quiero disfrutar de cada parte de tu cuerpo —rio por el comentario del chico, para luego bajar a su cuello y dar mas veracidad a sus palabras, besando esta zona, deleitándose con la suavidad de su piel.

—Bien, te daré la oportunidad de que lo hagas, pero después me dejaras a mí ¿Vale? —esto ultimo lo dijo en un suspiro, puesto que la sensación que le estaba causando el otro en su cuello le estaba quitando prácticamente el aliento.

—Me parece un buen trato —levanto un poco su cabeza para susurrarle esto al oído.

El neurocirujano no espero mas y levanto la camisa de Peter para quitársela de una vez. Poso sus manos en la cintura descubierta del menor para ir subiéndolas por el costado de este, palpando delicadamente la suave piel llegando hasta las axilas y siguiendo por el omoplato hasta sus hombros, y así regresar por el mismo camino, pero esta vez acariciando su piel de manera mas brusca, enterrando sus dedos como si quisiera marcar el recorrido en la blanca piel del menor, eso mismo paso, poniéndose esas partes ligeramente rojas por la fuerza aplicada del mayor.

Su boca no se quedo atrás, puesto que exploro el cuello del menor, lo besaba y succionaba su piel. Iba por sus hombros, por su clavícula, bajando a su pecho y hasta su abdomen, y así volviendo a subir, pero esta vez quedándose un momento en los pezones del chico, delineándolos con su lengua, chupándolos y para sorprender al chico, mordiéndolos.

Peter dejándose llevar por completo por la atención que le daba el otro, era delicado pero brusco, y eso apenas era el comienzo.

Stephen trato de probar cada centímetro del chico, cada parte que tenia al alcance. Se tomo su debido tiempo, haciendo suspirar a cada momento al castaño, haciéndolo desear por más.

Cuando creyó que era el momento, Strange se inclino para poder abrir el pantalón ajeno, lo hizo lento, como si tuviera alguna dificultad para liberar el botón, pero no era así, tan sólo era un vil pretexto para tocar el bulto que ya era bastante evidente. El chico se estremecía ante cada toque, su cuerpo comenzaba a llegar a un punto en el que enloquecería por más. Sin darle mas vueltas al asunto, Stephen bajo el pantalón de chico, dándose cuenta de que debajo de este usaba el conjunto que le había prometido que usaría el día que se vieran, aquel blanco con medias medias las cuales eran adornada con encaje, así como el ligero, y en medio de este un moñito negro.

Quería admirarlo mucho mejor, por lo que le quito los zapatos al joven, para después quitarle por completo el pantalón, quedando únicamente con aquella lencería. Lucia realmente bien, mucho mejor de lo que se veía en fotos. Mordió su labio sin apartar la mirada del chico, lo cual obviamente noto, por lo que cruzo las piernas y se inclino un poco hacia atrás, recargándose en sus manos.

—¿Te gusta?

—Me encanta. Tú me encantas —dijo sin dejar de mirarlo de pies a cabeza— Gracias por esto.

—Te dije que lo usaría, y me gusta cumplir mi palabra.

—Eres un buen chico, cariño. eso te hace merecedor a un premio —dijo volviéndose a acercar al menor.

—Por favor, Doc. Dame mi premio —paseo su lengua por sus labios.

Stephen no dijo más, tan sólo sonrió en signo de afirmación. Pero antes, comenzó a abrirse la camisa, el calor que sentía era tal, que necesitaba deshacerse de aquellas prendas tan estorbosas. Peter lo miraba atento, fueron tantas las veces que se imaginaba verlo así, claro que el estar viendo en ese momento, superaba a sus fantasías.

—Algo me dice que necesitas mas ayuda cariño —dijo luego de haber dejado su camisa en alguna parte de aquel sitio. Apoyo sus manos en los costados de los muslos de Peter, quien se incorporo un poco para besar a Stephen.

—¿Qué tipo de ayuda, Steph? —dijo luego de haber mordido el labio ajeno.

—Tú sólo disfruta —deposito un beso mas en los labios del menor, y se inclino para besar la erección del chico, causándole un escalofrió, y que volviera a recargarse en sus manos.

El mayor metió la mano dentro de la ropa interior femenina para tomar el miembro del castaño, sacándolo para poder tenerlo a su disposición. Notaba como este disfrutaba de esos toques, para no ser la gran cosa, pero por supuesto que le daría mucho más, por lo que, sin esperar más, se inclinó aún más para meter el miembro en su boca. Comenzó un ritmo lento pero profundo, apretaba sus labios para hacerlo enloquecer, movía su lengua de lado a lado en la extensión que le era posible cubrir con esta.

Peter trataba de gemir lo mas silencioso posible, nadie debía darse cuenta de lo que estaba pasando ahí. Pero sentía que estaba perdiendo la razón y en cualquier momento olvidaría ese detalle. Stephen lo estaba complaciendo tanto que creía que en cualquier momento se correría, pero no quería hacerlo aún.

Así mismo, Strange ansiaba con mas, esa felación le estaba excitando, escuchar al chico lo hacía, por lo que termino con su trabajo, por lo que al parecer pensaba igual que Peter, aun no quería hacer que terminara.

Se enderezo para poder quitarse el pantalón, y dejar a la vista su pene erecto. El castaño se enderezo un poco para verlo, y con sólo esa imagen en su mente sentía que tendría ya un orgasmo. Aun cuando ya lo había visto, el hecho de tenerlo ahí, de saber que lo tendría dentro, le causaba esa sensación tan excitante.

Stephen tomo las piernas del menor, levantando una mas que la otra a la altura de su hombro para besar su entre pierna. Mordió la delicada piel, lo suficiente para dejarlo con una marca que podría durarle días. Quizá lo hubiera podido hacer en su cuello, pero de momento sólo quería hacerlo así, todo lo haría a su debido tiempo.

Se apego un poco más a él, rozando su erección contra esos redondos guetos que tanto había deseado tener para él. Con una de sus manos bajo hasta uno de esto y lo apretó, era tan satisfactorio hacer eso, masajear su trasero, saber que sólo él tenia el honor de hacerlo. Peter gimoteaba ante eso, estaba desesperado por que él otro lo hiciera suyo de una buena vez.

—Por favor, Steph. Ya quiero tenerte dentro —dijo en un jadeo. Alcanzo a tomar la mano que tenía en su trasero.

—Tranquilo, nene. Todo a su tiempo —dijo mientras seguía besando sus muslos.

Peter hecho su cabeza hacia atrás, se recostó completamente, sabía que había esperado días por eso y que unos minutos mas no eran nada, pero aun así estaba desesperado, ansioso por sentirlo.

Stephen decidido dejar de torturarlo tanto por lo que se tomó el tiempo de retirar las bragas, dejándolo únicamente con el ligero, y comenzó a estimular su entrada con las yemas de sus dedos, mantuvo una de sus piernas en alto para tener mejor acceso.

—Oh Peter, necesitas ser revisado muy bien. ¿Cómo se siente eso? —dijo al momento en que comenzaba a meter de apoco uno de sus dedos.

—Bi…bien, se siente… muy bien —decía con dificultad, aquellos finos y largos dedos le estaban haciendo perder la poca razón que le quedaba.

—¿Y esto? —dijo para meter otro dedo mas de pronto, el chico dio un respingo ante ello.

—Pe…perfecto… dem…masiado.

—Bien, eso suena bien —dijo mientras metía y sacaba sus dedos, luego de unos minutos creyó conveniente que era el momento de su miembro, por lo que saco sus dedos y se acomodo en la entrada del joven para entrar por completo en él de una sola estocada que lo hizo gemir tan fuerte que debió tapar su boca con ambas manos. Stephen por su parte, mordió tan fuerte su labio que creyó que lo haría sangrar. Espero unos segundos, hasta que ambos se acostumbraran— Oh mierda… —murmuro— Y… ¿Qué tal eso?

—Aaah Steph… eso… Cielos… —hablaba con dificultad, a penas y podía decir algo, no entraba las palabras para poder contestar a la pregunta, pero en realidad no era necesaria una respuesta, ya que su gemido, su cuerpo lo contestaba— Es… Joder… Más que perfecto —dijo como si ese fuera su último aliento— Más… quiero más.

Strange hizo caso a su petición, además porque él también quería más. Comenzó a moverse lento, para ir acelerando el ritmo con cada estocada que daba, así hasta llegar a un punto en el que el choque de su pelvis con los glúteos era bastante audible. Claro que, no sólo se quedo en eso, su cuerpo pedía mucho más, lo necesitaba, ambos lo pedían a gritos. El mayor se aferraba a la cadera del chico, que de igual manera no podía evitar saltar cada vez que este lo penetraba con fuerza. El tiempo y el espacio habían quedado totalmente en segundo plano, lo único que era importante en ese momento eran ellos, saciando el placer que tanto había querido con el otro, ser uno sólo.

Aquel chico que supuestamente sólo iba a una revisión estaba llegando al clímax, no podía resistir más, sentía que se correría en cualquier momento. apretó el colchón de aquella cama con sus manos, tenso los músculos de sus piernas y arqueo su espalda echando su cabeza hacia atrás para terminar con un delicioso y placentero orgasmo, manchando su torso con su cálido semen, y salpicando mas allá por los movimientos que le causaba Strange por las estocadas.

Aquel hombre que se suponía debía estar llevando a cabo sus actividades como médico, mantenía el ritmo, golpeando los glúteos del menor, haciendo que este no dejara de gemir, prácticamente ya habiéndolo llevado a un punto de delirio. Siguió de esa manera hasta correrse dentro de él, apretando sus manos y con la certeza de que ahí quedaría la marca de sus manos aun cuando el grueso encaje cubría esa parte. Quizá sus manos tenían figuras también.

Su corazón latía sin control, deseaba dejarse caer encima de él y recostarse a su lado, pero no era posible, así que de momento sólo hizo lo primero, recargando su cabeza en el pecho del chico que subía y bajaba un tanto aprisa. Escuchaba y sentía su corazón latir al ritmo que el de él, eso le gustaba, necesitaba que se repitiera tantas veces como fueran posibles.

—Necesito revisarte ahora sí enserio, Peter —dijo luego de un rato en silencio, cuando su respiración de regulo. El menor sonrió divertido por el comentario.

—Yo también te quiero, Steph.

—Hablo enserio.

—Lo sé, y sé que, porque me quieres, necesitas hacerlo.

—Pues claro, quiero que estés bien —se levanto para sacar su miembro del chico, este hizo una mueca por la sensación de vacío.

—Quiero más —hizo un puchero. Strange sonrió divertido ante eso, le tendió la mano para ayudarlo a sentarse, al estar de tal forma, se acerco a besar con tranquilidad los labios del menor.

—Yo también quiero, pero, primero te reviso y me aseguro de que esté completamente bien, luego vamos a cerna como habíamos quedado, y después vamos a mi casa ¿Te parece? —dijo luego de haberse separado de sus labios, acaricio con ternura la mejilla del chico mientras decía eso.

—Es un trato justo, sólo recuerda que es mi turno de complacerte —le guiño un ojo y le dio un corto beso.

—Bien. Ahora creo que primero debemos limpiarnos un poco, vestirnos, y limpiar donde sea que salpicaste —ambos rieron algo avergonzados por eso, fue bastante curioso haberlo hecho en la oficina del mayor, pero muy especial dadas las circunstancias.


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